lunes, 2 de agosto de 2010

Tanto polvo mágico que has dejado de ser hada...

Princesa, siempre supiste enamorarte cuando querías, de quien querías y como querías. Aparte estaba el querer.
Cada día eras, o eres… Cada día eres mas musa, mas zorra, menos palabra y mas metáfora.
No sabrías encajar los golpes. No sabes, lo sé. Eso si, tienes un gancho de derecha formidable cuando el olvido te inunda y le llueves te quieros vacíos a otra.
Eres maestra en el arte de la cestería. El que hace un cesto, hace un ciento, eso es lo que aprendí de ti. Cestos de promesas, cestos de siempres llenos de nada, cestos de noches en vela, cestos llenos de hacerte querer, de manejar criaturas a tu antojo, bruja de grandes poderes, cestos llenos de ese gran poder de convicción tuyo.
Me da pena. Me dan pena ellas. Y me da pena lo que llorará o casi mejor, lo que te odiará cuando encuentres a otra mejor, que se crea tus cuentos, a otra que se crea tus cuentos mejor.
Estas tan vacía que desde aquí, aun escucho el eco.



[Y yo, sigo creyendo en el karma.]

2 comentarios:

  1. Jolin, y que Rosa Montero siga escribiendo cada finde en El País Semanal y que no lo hagas tú en su lugar es algo que deberían plantearse muuuuuchas personas.

    Cada día me gustan más tus escritos, Sta. Purpurina. El de hoy me ha hecho viajar, me ha transportado a recreos de cafetería, de lágrimas tontas y potentes "olvídala" de un amigo enfadado con las ilusiones de ciertas islas españolas.

    ¿Me equivoco?

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